Con la llegada del digital nos hemos olvidado de tener que tomar decisiones transcendentales sobre que elegir: carrete de color o de blanco y negro.

Gracias a los estilos o modos podemos cambiar las fotografías de colores desde su saturación a elegir un monocromo (blanco y negro).

Casi todas las marcas nos permiten disparar en RAW en blanco y negro (digamos para ver el resultado de como quedaría en blanco y negro en la cámara) pero cuando se pasa al ordenador tenemos toda la información de color.

Es por ello que mucha gente dispara directamente en RAW en blanco y negro para poder ver mejor el efecto de la iluminación (ya que cuando vuelquen las fotografías al ordenador tendrán también la información de color).

Al fijarnos en las iluminaciones vemos mejor la diferencia entre luces y sombras, es más las cámaras de video siempre tenían el visor en blanco y negro ya que el ojo humano ve mejor si está enfocado y el contraste entre las zonas.

blanco y negro

Es por ello que es un buen ejercicio si quieres controlar las iluminaciones e incluso pronunciarlas.

La pega que le veo yo a este método, es que descartamos la información de color a la hora de disparar, cosa que me parece muy importante.

Ya que una imagen está formada por la luminancia y por la crominancia, así que si yo posteriormente voy a quererla tener en color y los colores no tienen sentido entre ellos (y en el momento de hacer la foto no me fije) perdemos mucha fuerza.

color

Es por ello que si queremos disparar en RAW en blanco y negro para fijarnos en las luces, debemos primero mirar la escena y trabajar los colores que se nos presentan.

Dependiendo del efecto que queramos crear podemos utilizar colores complementarios (para aumentar la fuerza y contraste) o colores análogos (producen armonía y equilibrio).

Y una vez trabajada la escena ya dispararemos pensando en la luz.

 

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